“Underworld: Guerras de sangre” - Uno, dos, tres, cuatro... y el guantazo

Miércoles, 18 de Enero de 2017 18:00 administrador COOL - De Películas
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“Underworld: Guerras de sangre” - Uno, dos, tres, cuatro... y el guantazo

“Underworld: Guerras de sangre” comienza con un resumen de lo ocurrido en la franquicia. Y a dicha frase le iba a añadir la palabra "breve" delante de "resumen"; iba, hasta que he reparado que no se trata de un resumen breve: se trata de que no hay mucho más que resumir. Si es que realmente hay algo que resumir a estas alturas, la quinta entrega de una franquicia que no se caracteriza por nada que no sea la esbelta figura de Kate Beckinsale enfundada en un modelito de ciencia-ficción que pasea por medio mundo sin que ningún humano repare en ella.

La seriedad de esta quinta entrega tan sólo ofrece de nuevo un (involuntario) punto final, el marcado precisamente por no aportar nada de nada, absolutamente nada, a lo ya dicho... si es que se había dicho algo que no fuera pim, pam, pum. Más de lo mismo, y van cinco veces sin que la llamada "mitología" se haya expandido más allá de la base. Es más, incluso se ha reducido en esta quinta entrega que virtualmente ningunea la existencia de los humanos y convierte "la más grande de las batallas" (de esta semana...) en un baile de salón (supongo que para amortizar el decorado).

Para un servidor, que se puede decir que disfruto de las anteriores entregas, especialmente de la cuarta, no cabe sino sentirse decepcionado... así que piense en uno que no lo hiciera, o que siquiera se molestase en verlas. Y es que todo lobueno que había en la cuarta, en especial su ímpetuo su insolencia, han desaparecido en este continuo déjàvu dónde no hay, repito, nada que no suene a ya visto una y otra vez incluso en la misma franquicia en el enésimo refrito que se pone en evidencia por pura repetición. Pura, perezosa y hasta estúpida (o ridícula) repetición, también a la hora de la acción.

Y es que no hay historia qué contar salvo dicha reiteración servida ya sin coartada, disimulo o humor, ni tampoco una visión de futuro o un talante autoparódico que pudiera cubrir alguna distancia. Toma el dinero, y corre. Y hasta que el público diga basta o Kate Beckinsale pague la hipoteca, lo primero que llegue. Puro relleno que en otra vida saldría directo a vídeo si los videoclubs aún existieran. Las anteriores al menos eran la primera... después la segunda... ese spin-off considerado la tercera... o la resurrección de la cuarta. La cinco serán los clavos oxidados del ataúd.

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