“Por mis Bigotes”: una mexicana que vale la pena ver

Martes, 22 de Septiembre de 2015 18:00 Mabel Salinas COOL - De Películas
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“Por mis Bigotes”: una mexicana que vale la pena ver

Ulises (Santiago Torres) tiene 9 años y sólo quiere ser invisible como sus amigos para evitar el bullying escolar o ser uno de esos alumnos con los que se ensañan los maestros. Ejerce tácticas muy específicas para lograrlo: no debe tener ninguna característica física notable (orejas grandes, ser cuatro ojos), su misión es obtener puros ochos de calificación, sentarse en medio del salón y, en resumen, ser un chico promedio, inadvertido para los demás.

Sus planes son afectados cuando una mañana despierta con un bigote como de Albert Einstein. Contrario a lo que pudiera parecer, el bigote no lo margina, sino que lo vuelve popular. Los adultos lo tratan como un caballero, sus compañeros lo admiran y adquiere talentos que antes no tenía. Además, es su vehículo de entrada al Club de los 10 mil Bigotes, en el que se encuentra su tío Fabián (Jesús Ochoa).

Cuando el bigote cambia sus prioridades y comportamiento, Ulises debe sopesar qué es lo verdaderamente importante en su vida. Este filme marca el debut de Manolo Caramés, novel cineasta con experiencia en televisión que ahora incursiona en la dirección. Parte de un guión escrito por Jorge A. Estrada, quien cuenta una aventura familiar que no resulta soporífera para los adultos, pese a que enfrenta algunos traspiés con el ritmo.

Si bien muchas cintas de acción real actuadas por niños pueden parecer sosas, exageradas, redundantes y mal actuadas o se basan en premisas ilógicas dentro del universo que plantean, “Por mis Bigotes” es una excepción. La historia parte de una clara metáfora sobre los cambios (es decir, tiene “carnita” para chicos y grandes, pues encierra un mensaje detrás), pero también guarda semejanzas con aquellas fábulas que a muchos nos maravillaron al crecer.

Cada una de las aventuras que se desprenden de la película están milimétricamente justificadas dentro de la fantasiosa convención que proponen, la cual se aterriza en los primeros minutos de la historia protagonizada por el pequeño Santiago Torres en su debut cinematográfico. Sin embargo no está solo. Su actuación se sustenta en un basto elenco de bigotudos comediantes entre los que se encuentran Jesús Ochoa, Eduardo España, Osvaldo de León y Darío Ripoll, entre otros.

Todos aparecen como los huéspedes de vistosos y exagerados bigotes. Cada “mostacho” se diseñó de acuerdo al tipo de personaje que interpreta, si es bonachón, gruñón o envidioso... Además, para su creación se tomaron moldes de la cara de los actores y se les colocó de tal manera que se vieran genuinos y no como plastas velludas y postizas.

“Por mis Bigotes” tampoco peca de un humor únicamente encaminado para el público a infantil, es inteligente y descarado (continuamente se burla de la vejez de los no-niños) y apela a referencias universales. Incluso, presenta un cameo el árbitro mundialista Armando Archundia.

La cinta, que habla sobre la importancia de salir de la zona de confort de la invisibilidad para ser responsable de nuestros actos.

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